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Antonio Cruz, artículo publicado en LA OPINION DE GRANADA
RESTAURANTE EL TRAGALUZ, situado en una tranquila calle del Realejo, ofrece platos con productos de temporada.
Está situado en uno de los lugares más entrañables de Granada, en el Barrio del Realejo, en una calle tranquila y apartada del bullicio del cercano Campo del Príncipe. Hace 10 años que la pareja formada por Mustafá Akalay y Esperanza González decidieron dedicarse a la restauración en el Tragaluz. Más que un restaurante al uso, se asemeja a las clásicas casas de comidas, en la que destaca el trato familiar de Esperanza que recomienda y comenta los ingredientes y la elaboración de los platos más característicos de su cocina.
El comedor tiene una decoración sencilla y es frecuente que sus paredes alberguen exposiciones de pintura. El ambiente se completa con música étnica.
El Tragaluz comenzó ofreciendo cocina tradicional montañesa elaborada según la tradición transmitida de madres a hijas, muy usual en las costumbres culinarias del norte peninsular. Aunque todavía permanecen en la carta platos como el sabroso “pastel de cabracho” y otros tan representativos como el “cocido montañés” y las “alubias con almejas”, la cocina ha evolucionado de manera muy interesante hacia una oferta basada en las cocina morisca y sefardí, tan necesarias, si están correctamente elaboradas, en la restauración de Granada.
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Sección Gastronomía, 13 febrero 2004
Es precisamente esa tendencia aderezada con productos de temporada, los mejores que ofrece el mercado cada día, la que hace que la oferta del restaurante cambie con frecuencia, en esa búsqueda para encontrar los platos que puedan ser señas de identidad del establecimiento.
La “pastella moruna”, la suculenta “harira”, el “cus-cus”, el sabroso “tayin de cordero con peras y ciruelas pasas”, el “atún mozárabe”, la “dorada a la tangerina” o la “libanesa” y el “tayin con ciruelas” son los platos centrales de la cocina morisca, especiados con mesura al gusto occidental y con la textura y untuosidad conseguidas.
De la cocina sefardí podemos destacar platos como la “ensalada de berenjenas agridulces”, el “pollo a la miel” y el “brazo de dama”, todos ellos sabrosos al paladar y muy bien presentados.
Unos platillos de una exquisitez extraordinaria que pueden servir de entrada como son el “hummus”, crema de garbanzos con salsa de sésamo, la crema de berenjenas, una serie de postres caseros y una correcta bodega completan la oferta culinaria del Tragaluz.
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